La alimentación balanceada en los más pequeños

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La educación a la hora de alimentarnos es sin duda un pilar para las buenas costumbres. Cuando los niños se conviertan en adultos, es ese el momento en que sus virtudes y sus vicios afloran en sus hábitos diarios, por tal motivo aquí evidenciaremos unos pasos para asegurar un futuro saludable para sus hijos.

 

La memoria de alimentarse bien

Uno de los aspectos más prominentes en la infancia es la nutrición, todos tenemos en nuestro banco de memoria un momento en donde nuestros padres nos dicen, hasta nos ruegan que comamos las verduras en el almuerzo o que no consumamos tantos dulces porque nos pondremos gordos y se nos caerán los dientes por las múltiples caries que inevitablemente sufriríamos.

La gente se pregunta el por qué la comida chatarra sabe mejor que la saludable, este cuestionamiento tiene una resolución bastante sencilla y es dada por dos factores muy comunes que son la grasa y el que nos compete que es el azúcar, este último tiene un efecto de generar dopamina al momento de consumirlo, desde muy pequeños cuando comemos dulces recibimos altas dosis de esta feromona y empezamos a asociar el azúcar con un momento de placer o catarsis. En parte, el contenido azucarado puede subirnos el ánimo, por ello, el problema de la mala alimentación es el resultado de la mala educación hacia la comida cuando éramos niños. Hay que reeducarnos y sobre todo a los más pequeños para que sepan cómo se debe comer.

 

Para ello necesitamos….

 

  1. 1. Ser un buen ejemplo. Si los padres llevan una alimentación sana y balanceada, los hijos lo verán como un modelo a seguir. Las acciones tienen más repercusión en los niños que las palabras.

 

  1. Ver el alimentarse sanamente como una actividad lúdica y no como algo tedioso o un castigo, los niños se entretienen y pasan por alto que las verduras hacen parte de ello.

 

  1. Manejar el consumo de dulces de forma prudente desde temprana edad, la cuestión no radica en suprimir o permitir de forma deliberada el azúcar en la vida de los niños, sino de regular este complemento, para que se haga una costumbre el comerlos de manera sabia.

 

  1. Ver a las frutas como el mejor dulce natural. Si aprendes a estimular a tus hijos usando la fruta como un premio, ellos la asociarán con algo positivo y la pedirán con mucha más frecuencia que los dulces o las comidas chatarras.

 

Recordarles que el desayuno es la base de su alimentación y generar el hábito de que esta comida nunca puede pasarse por alto

Comida Saludable
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